Si quieres formarte como masajista profesional de Shiatsu, o bien deseas recibir un masaje, o bien te apetece saber algo acerca del Shiatsu, estás en el sitio adecuado.
El programa de formación para convertirse en profesional del Shiatsu consta de tres años de estudios teórico-prácticos (impartiéndose los dos primeros años en San Sebastián y el tercero en Madrid), a razón de un fin de semana al mes, más un seminario residencial de fin de curso, completando así diez fines de semana. En el primer curso existe también la opción de acudir a clases semanales por las tardes. El total de horas de trabajo es de 178 en todos los casos. Además se deberá realizar un número determinado de prácticas personales supervisadas, más los trabajos y evaluaciones preceptivos, con el fin de asegurar al alumno una formación profunda y con criterio que le permita desarrollar una práctica profesional competente y fructífera.
El profesorado de la Escuela goza de una significativa experiencia en la enseñanza del Shaitsu y muestra una alta disponibilidad de cara al alumnado, realizando una importante labor de tutoría y seguimiento de la evolución de cada estudiante, algo fundamental en un tema tan práctico como el que nos ocupa.
Por supuesto existe la posibilidad de cursar tan sólo uno o dos años, si el estudiante no pretende dedicarse profesionalmente al Shiatsu y lo que simplemente desea es ser capaz de dar un masaje perfectamente válido y gratificante a sus familiares y amigos, o bien profundizar en el conocimiento de un tema que le atrae, o quizá sumergirse brevemente en el mundo de la medicina oriental, o aprender a hacer contacto con los demás, o no dispone de todo el tiempo que desearía, o... No importan las motivaciones, todo el mundo es bienvenido puesto que tenemos la firme convicción de que el Shiatsu enriquecerá manifiestamente la experiencia personal de cada uno.
Perfecto, estamos seguros de que lo vas a disfrutar. Te ofrecemos la posibilidad de contactar con personas formadas en la Escuela y que se dedican profesionalmente al masaje Shiatsu.
El Shiatsu se practica generalmente en el suelo, sobre una manta o futón. La persona que lo recibe acude vestida con ropa cómoda y floja, adoptando una actitud receptiva y atenta al contacto que se va a producir y a sus propias sensaciones.
La duración del masaje es de aproximadamente una hora.
Si la finalidad con la que se acude al Shiatsu es terapéutica, habitualmente serán necesarias varias sesiones para conseguir un buen efecto curativo, al igual que sucede en cualquier otro tipo de terapia.
El Shiatsu es un masaje de origen japonés que ha encontrado en la cultura occidental un campo abonado para su evolución y desarrollo. Pretende conseguir el restablecimiento del equilibrio personal a través de la armonización de los diferentes tipos de energía que mantienen, vitalizan y conforman nuestro ser.
Como dijo el poeta Walt Whitman: "Soy amplio y contengo muchedumbres". Efectivamente, según la concepción filosófica oriental, el ser de una persona se compone de varias partes (física, emocional, mental, anímica...) tan íntimamente relacionadas que se confunden en nuestra percepción. Y es justo que se confundan porque en realidad forman una unidad inseparable y completamente interdependiente (así, al tocar, por ejemplo, la rodilla de una persona, podríamos decir con total veracidad que estamos tocando su alma). Porque todo está formado de diferentes estadios de energía, de diferentes niveles vibratorios, como bien nos ha enseñado la física cuántica.
A un nivel eminentemente práctico, los estudiosos de la medicina tradicional oriental han comprobado, de una forma empírica y durante miles de años, la existencia y funcionamiento de diversos tipos de energía circulando por el cuerpo físico del ser humano. Y han cartografiado dicho cuerpo mediante canales, vías, meridianos y zonas por donde circulan las energías, relacionándolas con los órganos, síntomas, enfermedades...
Efectivamente, nuestros desequilibrios se manifiestan por lo general en una parte muy determinada de nosotros mismos. Bien sea en forma de alguna molestia corporal, o bien como algo más sutil, quizás un estado de ánimo o una emoción que se manifiesta sin haberla llamado.
El Shiatsu reconoce en esta incomodidad una manifestación del desequilibrio energético de nuestro ser e intenta, mediante la manipulación, mediante la calidez y conexión del tacto, el restablecimiento del equilibrio perdido. De este modo utiliza diversas técnicas para ayudar a que la energía se mueva de las zonas donde hay exceso a aquellas otras donde hay carencia, lo que constituía en sí el origen del desequilibrio.
Cuando se consigue esta movilización energética se restablece la salud en la persona. No se trata, por tanto, de eliminar el dolor o la disfunción mediante una pastilla que alivia o hace desaparecer el síntoma (lo que dejaría el origen del problema intacto, sin solucionar) sino de colaborar en la armonización de ese ser humano a quien la vida y su propia manera de actuar y responder han llevado a sentirse a disgusto. Observamos aquí algo muy importante en la práctica del Shiatsu, y es que el ser de la persona en desequilibrio debe reconocer y asimilar el cambio, ese nuevo y sutil equilibrio energético, para que se produzca la cura.
Es en este sentido en el que el terapeuta de Shiatsu no aparece como un mago sanador sino como una persona que propone un nuevo equilibrio, un equilibrio que llegará a buen puerto solamente si el paciente lo acepta. Es, por tanto, el que recibe el Shiatsu quien puede curarse a sí mismo. El Shiatsu simplemente acompaña en el proceso de autocuración. Es así de curioso, así de interesante. Y así de bonito, añadiríamos.
Por resumir tanta explicación, y desde otro punto de vista, lo que hacemos en el masaje Shiatsu es activar lo que está estancado, llenar lo que falta, calmar lo demasiado activo... Equilibrar. Y esto se consigue trabajando sobre los meridianos de energía del cuerpo mediante presiones y manipulaciones tendentes a canalizar correctamente la energía vital.
Aunque en principio puede servir para cualquier disfunción, puesto que todo es energía, el Shiatsu está especialmente recomendado para situaciones de estrés, dolores musculares, agotamiento, dolores de cabeza, problemas digestivos, circulatorios, respiratorios... pero siempre teniendo en cuenta que su principal virtud radica en el trabajo preventivo, en el mantenimiento de una buena salud (algo que te deseamos de todo corazón).